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Semana Santa en Linea

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Actividades Segundo Domingo de Cuaresma

Ha sido publicada por la Parroquia Nuestra Señora de los Remedio El Calvario las actividades a realizarse previo el cortejo procesional de Jesús Nazareno de la Justicia. Toma en cuenta que la Santa Eucaristía se llevará a cabo a las 06:45 de la mañana. Al finalizar la misma seran levantadas de su dosel las andas que portan a la Consagrada imagen. 

La procesión  retornará a su templo a las 20:30.

Puntos de Referencia;

Salida de la procesión: 07:45 hrs

Casa Central 09:40

Catedral: 12:00

Santa Catalina 12:50

Parque isabel: 14:30

Santo Domingo 16:55

Arco de Correos: 19:00

Entrada : 20:30 hrs

“La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24).

Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención.

Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. La fuerza destructiva del pecado

Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca.

Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo.

El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón

Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1).

Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual

Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21).

La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón.

Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia.

Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3).

Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión.

Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.

El Viernes Santo 9 de abril de 1982 fue de triste recuerdo para los devotos del templo El Calvario, ya que pocos minutos después de haber salido la procesión del Santo Entierro, a unas cuadras fueron detonadas varias bombas panfleteras, lo cual provocó una avalancha de personas que huyeron por el retumbo, que se escuchó en varias cuadras a la redonda.

Atentados en el Calvario 1982

Nota de Prensa Libre 12 abril 1982

Mujeres desmayadas, niños perdidos e histeria colectiva se apoderaron de quienes presenciaban el cortejo, el cual continuó su marcha con el esplendor acostumbrado, sin lamentarse daños personales ni materiales.

Atentados en el Calvario 1982 01

Texto y Fotografias: Prensa Libre

El Viernes santo de 1973 se estrena una nueva anda para el Cristo del Amor. Despues de 26 años de uso se decide cambiar el anda incrustada o de Valenzuela (1946-1972) dando paso al mueble que vemos en la fotografia, de mayor tamaño para dar cabida a mas cargadores por turno.

Sepultado de Santo Domingo 1973

Esta anda solo se utilizaria en 1973 pues al año siguiente fue modificada siendo conocida despues como "el anda de aluminio".
El año del estreno (1973) hubo tardanza en la entrega del anda, esta llego a Santo Domingo la mañana del domingo de ramos por lo que se convertia en una carrera contra el tiempo la decoración de la misma. Tal y como era caracteristico por aquella época se decidio por un adorno a base de flores, se llenó el anda de rosas amarillas artificiales que contrastaban con el color azul de la túnica del Señor sepultado, una vez pasada la semana santa se ponen a la venta las rosas que formaron parte del adorno para que los devotos que quisieran pudieran conservar un recuerdo del decorado y contribuyeran con la hermandad, cada rosa se vendio a Q.2.00 y los fondos obtenidos se destinaron para sufragar parte del costo de las carrozas de los pasos que al año siguiente saldrian por primera vez en rodos.

Fotografías Antiguas y Texto: Fieles devotos del Cristo del Amor

Viernes santo de 1987

Sepultado de Santo Domingo 1987 00

1987 marcaría el final de las alegorías y adornos basadas en el libro del Apocalipsis, sería también el último año de la Presidencia de don Mario Barrutia (1979-1987). Guatemala comenzaba a padecer de violencia sin precedentes, las denominadas "maras" habian amenazado con romper el orden de los cortejos procesionales y en Santo Domingo se tuvo noticias, durante el desarrollo del cortejo, que los integrantes de dichas pandillas estaban apostados en la sexta avenida zona 1 por lo que se tomó la decisión de que el anda de la Virgen y del Señor sepultado fueran prácticamente juntas, las filas de damas se unieron a las de los caballeros y los cucuruchos formaron valla alrededor del cortejo de la Virgen de Soledad. Así transcurrió la procesión desde el entonces parque central hasta la entrada, aunque efectivamente esas personas estaban en la sexta avenida cerca del hotel Pan American su intervención no pasó de burlas, insultos y gritos, fué un viernes santo tenso. El adorno de éste año hacia alusión precisamente a la violencia, "Dios mio, porqué nos has abanbonado?" rezaba el letrero colocado al frente del anda en la que se podia ver un mapa de Guatemala clavado sobre una cruz, se podian ver dos figuras humanas ensangrentadas, una de ellas con un puñal en la espalda en representación de las víctimas de la violencia, al centro el Señor sepultado en su urna revestido con túnica verde botella y en la parte posterior un sacerdote dominico predicando la palabra de Dios como medio para la salvación de la raza humana, en la parte final una figura representando al Padre eterno quien sostería una bandera de Guatemala, signo de su amor por ésta tierra. La Santísima Virgen con túnica y manto negros bordados en hilos de oro con un letrero al frente donde se leía: Madre de los Dolores, ayúdanos a soportar nuestro Calvario, al frente un corazón traspasado por 7 puñales simbolizando los dolores de la Virgen y atrás una cruz simbolizando el monte Calvario,

Sepultado de Santo Domingo 1987 01

Sepultado de Santo Domingo 1987 01

Sepultado de Santo Domingo 1987 01

 Texto y Fotografias: Fieles Devotos del Cristo del Amor

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